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Terra
La Coctelera

Poemario de amor, nostalgias y rebeldia

Regresos

Siempre
hay diferencias sustanciales
entre lo de ayer
y lo de hoy.

Cuando creímos
tomarnos
las calles
o enfrentábamos
la represión.
Y nos abrazábamos
detrás del kiosco
mientras el guanaco
doblaba
las conciencias
y nada era coincidencia.
Por que encontrarnos
con un santo y seña
era de vida y no de muerte,
ya que la muerte
era un estado perpetuo.

Todo ocurría entre
el plan comunal
o el plan regional.

¿ Dirías hoy
que fueron tiempos felices?

Recuerdas
cuando hacíamos el amor
sobre los panfletos
y quedábamos
delatados por la tinta del mimeógrafo
o cuando nos vestíamos
de prisa
por que en ese mismo instante
un vehículo en actitud
sospechosa paraba frente a la ventana.
Estaba todo previsto,
saltar por la casa del vecino,
tomar el pasaje angosto
y separarnos
sin besos y temblando,
sin saber si volveríamos a encontrarnos.

Que manera de amar la vida
y soñar por el mañana.

¿ Dirías hoy
que fueron tiempos felices?

Avisar la hora
de llegada
es un hábito
que hasta hoy mantenemos.
La espera por el retraso
era angustiante.
Cuántas veces
esperé bajo el farol
y corrían unas lágrimas
junto a cada minuto.
Luego ver
el microbús a la distancia,
Jamás quise
tanto esos encuentros.
Tú bajando
del microbús
saber
que estabas y que sonreías.

Hoy regresó
el dictador
Pensé que bastaba
la indiferencia.
¿ Dirías
que fueron tiempos felices?

A veces
a lo lejos sonaban
los disparos
o estallidos
y entre la sombra
buscaba bajo
las sábanas,
te besaba la frente
tomaba tus manos
y dormía nuevamente.

Entre ayer y hoy
van 20 años.

No temo
por tus retrasos,
sigo buscando
bajo las sabanas.

Fue un amor
distinto.

Era como un río
serpenteando,
te buscaba
serpenteando
con miedo
entre la muerte.
Fue un amor
valiente.

¿Dirías hoy
que fueron tiempos felices?
Cabe también
otra pregunta.

¿ Habrá amores como éste?

Entre el ayer
y hoy solo
esto se mantiene.
Mi amor,
los sueños
la esperanza...
Hoy regreso
el dictador.
Que importa,
hoy llegaré
puntual.
Aún somos felices.

Poesia del libro Nostalgia, amor y rebeldia

El café del invierno.

Que fue del café
frente al teatro.
Donde una tarde
que parecía
de otoño
empine mis manos
y baje un pedazo de cielo.
Quise
retirar los relojes,
sacar de mi escritorio
el calendario.
Nada pude contra
el tiempo.
Parecía otoño,
tu eras
una hoja sobre la mesa.
Creo que circulaban
automóviles
y un bus
levantaba hojas de las calles.

Era como si las
palomas
estuvieran alborotadas.
Como una copa
tu, frente a mi mesa.
Frágil,
cristalina.

Parecía otoño
aunque el reloj
marcaba Marzo.
El minutero
giraba
y yo junto a él, giraba.

Parecía otoño.

Y ahí estaba.
Solo , frente al mesón

bebiendo las noltalgias
y los recuerdos..